Para 2026, el 75% del desarrollo empresarial será low-code. Así distingues el no-code real
Más importante que la etiqueta es entender cuánto código necesita realmente el negocio para evolucionar.
No-Code y Low-Code se han convertido en términos habituales en las conversaciones sobre modernización de Core. El problema es que no todos los proveedores los utilizan con el mismo significado.
Para una aseguradora, lo importante es entender qué puede configurar el negocio, qué requiere intervención técnica y qué cambios obligan realmente a desarrollar o modificar código, más allá de la etiqueta comercial.
La diferencia entre configuración y desarrollo
Una plataforma con amplias capacidades de configuración permite definir determinados productos, coberturas, reglas, condiciones y comportamientos utilizando herramientas previstas por la propia solución, sin modificar el código fuente.
Los cambios configurables mantienen los controles de calidad, seguridad y gobierno, y permiten que la lógica evolucione sin convertir cada modificación del negocio en un proyecto de desarrollo de software.
En un enfoque Low-Code puede existir una combinación de herramientas visuales y componentes que requieren intervención técnica o programación. En un enfoque No-Code, las capacidades cubiertas por la herramienta pueden definirse sin escribir código. En ambos casos, el alcance real debe verificarse en la plataforma.
Tres preguntas que ayudan a evaluar la diferencia
Primera: ¿qué puede cambiar un usuario funcional sin modificar código fuente? Una demostración debería mostrarlo directamente sobre la plataforma, más allá de describirlo.
Segunda: ¿qué ocurre cuando la necesidad supera las capacidades configurables? Es importante conocer dónde termina la configuración, cuándo comienza una adecuación y cuándo se requiere desarrollo.
Tercera: ¿cómo se gobiernan los cambios? No-Code mantiene el control: una plataforma empresarial debe permitir que la agilidad conviva con procesos de aprobación, pruebas, trazabilidad y paso controlado entre ambientes.
Por qué esta diferencia importa
Cada cambio que requiere programación compite por capacidad con otras prioridades del equipo de tecnología. Gartner proyecta que para 2026 el 75% del desarrollo de aplicaciones empresariales nuevas usará tecnologías low-code, frente al 40% en 2021. Cuando una parte relevante de las necesidades del negocio puede resolverse mediante configuración, la aseguradora puede reducir esa dependencia y acelerar determinados ciclos de evolución.
El beneficio consiste en acercar la capacidad de evolución de la plataforma a quienes conocen el producto y las reglas del negocio, manteniendo el gobierno tecnológico necesario, más allá de 'escribir menos código'.
Cómo lo aborda ACSEL Suite
ACSEL Suite incorpora una capa de configuración y herramientas orientadas a definir productos y reglas de negocio sobre el modelo funcional de la plataforma. Esta capacidad permite que una parte importante de la evolución funcional se gestione mediante configuración, reservando el desarrollo para aquellas necesidades que realmente requieren nuevas capacidades.
Por eso, al evaluar un Core, además de preguntar si es No-Code o Low-Code, conviene pedir algo más simple: que el proveedor muestre en vivo qué puede cambiarse mediante configuración y qué requiere código.
Las etiquetas cambian. La mejor prueba sigue siendo la misma: verlo funcionar.




Comentarios